Distantes entre sí unos dos kilómetros, estos
acueductos forman parte del trazados primitivo del Canal de Isabel II. Fueron
construidos en 1854 y conservan el encanto de las construcciones viejas, con
sillares de piedra patinada por la edad.
Ambos acueductos constan de dos cuerpos. En un principio fueron proyectados
para servir de sifón. Al no poder materializarse el proyecto, se decidió
convertirlos en acueductos para lo que fue necesario construir los arcos del
segundo cuerpo.
El acueducto de La Sima tiene ocho arcos de medio punto sobre un arco
escarzado. El de La Retuerta consta de siete arcos, también de medio punto, que
se levantan sobre un gran arco inferior.