El
Molar
El origen de El Molar
no se conoce con exactitud.
El pueblo en un
principio estaba formado por cuatro aldeas y se cree que los fundadores de
estas aldeas fueron pastores Segovianos. Ya en el siglo XII destaca Mola por su
estratégica ubicación entre un cruce de caminos y flanqueada por cuatro
cerros.
Como prácticamente la
totalidad de la península Ibérica, el Molar fue ocupado por los árabes.
Quedan testimonios de la etapa emiral, pues formaba parte de la llamada Marca
media del Tajo, y estos constituyen una serie de pajares en diferentes
despoblados, como el del Cerro o el de los Ardales. También quedan restos de
la ocupación mudéjar.
Después de la
Reconquista y la posterior repoblación en época de ALFONSO VI en 1085, el
Molar pasa a pertenecer a Talamanca y con ella al Arzobispado de Toledo. Desde
entonces se acepta una nueva nomenclatura derivada de su situación geográfica,
como es el caso de el Molar, que deriva de Mola.
El Molar dependió de
la cercana Talamanca hasta 1564, fecha en que Felipe II le concedió el
Villazgo a Don Antonio de Equino y Zubiarre y su esposa, naturales de Azcoitia,
Guipuzcoa.
en Enero de 1710 los
ejércitos Ingleses del Archiduque de Carlos de Austria, arrasan la villa en su
marcha hacia Madrid.
En 1753, en el
catastro del Marqués de la Ensenada, El Molar pertenecía al señorío de
Veroiz, integrado en la provincia de Guadalajara Se conservan también las
llamadas Cuevas del Vino, que ya entonces eran utilizadas como bodegas. En
cuanto al manantial de aguas medicinales, conocido como de la Fuente del Toro,
se sabe de su existencia desde 1697, que empiezan a documentarse gracias a la
cantidad de visitantes que se acercan a probar sus aguas.
La historia nos habla
de El Molar por el paso en Julio de 1808 de las tropas napoleónicas para
conquistar la península Ibérica. Se ceban con la población durante la guerra
de la Independencia, cuando José I se retiró de Madrid. En 1823 el general
Zayas pone su cuartel general en la villa para hacer frente al ejercito francés
de “Los cien mil hijos de San Luis”
En el primer tercio
del siglo XX, el municipio recibe la visita de grandes personalidades buscando
las aguas milagrosas y veraneando en el municipio y el Molar alcanza su periodo
de máxima prosperidad. Truncado sin duda por los estragos de la Guerra Civil
que no sólo termina con el Balneario y la ermita, sino que diezmó la población.
Un breve periodo de inestabilidad que fue restablecido con normalidad en la época
franquista. Desde entonces las labores de reconstrucción y la repoblación del
municipio han convertido el Molar en un municipio cargado de encanto que,
aunque continúa con las labores agrícolas y ganaderas de antaño, ha sabido
adaptarse a las exigencias de la época
San
Agustín de Guadalix
En el año 1975 el
municipio de San Agustín del Guadalíx tenía 1101 vecinos. Hoy, 29 años
después, su población censada ha ascendido hasta 8000 y se ha consolidado
como uno de los municipios con mayor índice de natalidad de España.
Sin embargo, este
proceso demográfico no ha supuesto un desastre urbanístico -tan habitual en
muchos pueblos de la comunidad de Madrid- ni ha supuesto tampoco la
desestructuración sociológica del municipio. Hoy, en San Agustín del Guadalíx,
conviven en perfecta armonía los vecinos que todavía mantienen una ocupación
directamente relacionada con la agricultura -y sobre todo con la ganadería-
con toda esa nueva población de matrimonios jóvenes y profesionales para los
que resulta importante establecerse en un entorno en el que la naturaleza todavía
impera por encima de los edificios.
En este crecimiento
del municipio han tenido que ver dos factores muy importantes: uno de ellos la
instalación en el ámbito municipal de dos polígonos industriales -norte y
sur- en los que se han asentado importantes empresas multinacionales de
sectores diversos: farmacéutico -Schering Plough-; médico -Becton Dickinson-;
automoción -Chrysler, Toyota-; Regalos -Carrera y Carrera- o del sector de la
cosmética como el grupo L'oreal, entre otros e importantes grupos
empresariales.
El segundo factor a
destacar es, sin duda, la espléndida situación geográfica de San Agustín
del Guadalíx: en la carretera A-I, a tan sólo 34 Km de Madrid y al lado de
importantísimos centros industriales y de ocio como Alcobendas, San Sebastián
de los Reyes o Colmenar Viejo. San Agustín del Guadalíx se encuentra en un
centro neurálgico que le permite acceder a todo tipo de ofertas -culturales,
de servicios o tecnológicas- y, al tiempo, sus vecinos gozan de la salubridad,
los hábitos, fiestas y tradiciones de una localidad pequeña que ha sabido
mantener todo el encanto de un pueblo pequeño.