Es conocido por el viajero que se acerca a los parajes de El Molar y san agustin , que la parada es obligada para disfrutar de la gran variedad y riqueza de la gastronomía de la zona.

Acondicionada por una gran oferta hostelera y de restauración, que aun conservan, con incontables restaurantes, bares y Cuevas (recordemos que uno de los principales atractivos de El Molar son sus famosas CUEVAS DEL VINO, más de dos centenares de bodegas en las faldas de los cerros de sus montañas siendo algunas de ellas reutilizadas actualmente como estupendos restaurantes que son una de las señas de identidad de la localidad), los lugareños han sabido conservar un buen número de platos típicos de la región.

Sirvan como ejemplo más característico, además de sus famosas carnes a la brasa y parrilladas, servidas en las cuevas e incontables asadores, las variadas especialidades de la zona. Entre ellas, las llamadas MORCILLAS de EL MOLAR, la BUTAQUEÑA, o especie de chorizo de cerdo especial para las judías, la SOPA DE MORCILLA. COCIDO MOLAREÑO, elaborado con carne de oveja o el BORREGO CON SAL y AJOS que hace las delicias del visitante curioso.

Como postres, numerosos dulces completan la carta de especialidades. Estos se resumen en los BOLLOS DE ACEITE, las PASTAS FLORA, típicas de las fiestas de Mayo, LOS BOLLOS DE NAVIDAD, elaborados con chicharrones, EL ARROPE, o dulce de calabaza, las ROSQUILLAS DE LA VIRGEN, TETAS DE SANTA ÁGUEDA Y el TRONCO DE SANTA ÁGUEDA, (delicioso postre que se sortea el día de Santa Agueda en el cual las mujeres mandan por un día en el pueblo), y por último los PUCHES, especie de gachas dulces que se consumen la noche de todos los Santos.